El espacio de trabajo del futuro estará ligado a la flexibilidad y la movilidad, un reto que sin soluciones de colaboración podría provocar la ruptura entre la vida y el trabajo de los empleados
El equilibrio entre vida y trabajo es un tema de discusión a la orden del día. Aquellas jornadas de 9h a 17h van pasando poco a poco a la historia y ahora triunfa una ‘jornada flexible’ que, en muchas ocasiones, incluye noches, fines de semana y días festivos. Cuantas más organizaciones adoptan esta nueva fórmula, más complicada parece la conciliación del trabajo con la vida de sus empleados.
Es cierto que la naturaleza del trabajo se encuentra en constante evolución y que, hoy día, la manera de desarrollarlo nada tiene que ver con cómo se llevaba a cabo hace tan solo diez años. Nos hemos adaptado a una nueva forma de trabajar pero quizás no hemos sabido adaptarnos a la nueva forma de vivir. ¿Cómo lograr entonces el tan ansiado equilibrio?
Lograr un horario de trabajo flexible
Si el futuro del espacio de trabajo está directamente ligado a la flexibilidad, nuestra forma de vida también tendrá que adaptarse al nuevo horario de 24 horas durante los 7 días de la semana.
Un horario moldeable permite al empleado desarrollar todos aquellos cometidos importantes fuera de la oficina (padres, esposos, cuidadores, voluntarios, etc.) pero, para una perfecta armonía, hay que disponer de aquellas herramientas que permitan trabajar en equipo y a distancia. Una mayor colaboración significa siempre un aumento de la productividad.
Adoptar tecnologías de colaboración en casa y en la oficina
Disponer de los dispositivos necesarios para realizar las tareas, independientemente del lugar donde el empleado se encuentre, es fundamental. Adoptar tecnologías de colaboración significa inevitablemente que el trabajador pueda mantener la constancia en el desarrollo de su trabajo, ya sea desde la oficina o en un viaje de negocios.


