Una fotografía publicada en una red social, una imagen de perfil o cualquier otra foto accesible online puede convertirse, sin conocimiento ni consentimiento de la persona que aparece en ella, en la materia prima para crear un falso desnudo mediante inteligencia artificial. Las conocidas como herramientas “nudify” utilizan tecnología deepfake para generar artificialmente partes del cuerpo y transformar una imagen de una persona vestida en otra en la que parece estar desnuda.
“Que una imagen sea falsa no significa que el daño también lo sea. Hoy basta con disponer de una fotografía para generar contenido sexual aparentemente realista y utilizarlo como una forma de humillación, acoso o presión sobre otra persona”, señala Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España. “Por eso es importante reducir la cantidad de información e imágenes que dejamos expuestas, pero también saber reaccionar rápidamente si algo así ocurre”.
La dimensión que está adquiriendo este fenómeno queda reflejada en una reciente investigación del Institute for Strategic Dialogue (ISD), desarrollada con el apoyo del AI Security Institute (AISI). El estudio identificó 181 páginas web que ofrecen herramientas de este tipo y que, en conjunto, reciben alrededor de 40 millones de visitantes únicos al mes. A este tráfico se suman millones de accesos procedentes de grandes plataformas sociales.
El problema afecta especialmente a los jóvenes. Una investigación de Common Sense Media realizada entre adolescentes de 13 a 17 años en Estados Unidos señala que casi la mitad ya ha visto contenido sexual generado mediante IA. Entre quienes se han encontrado con él, aproximadamente uno de cada cuatro asegura que representaba a alguien de su entorno o incluso a ellos mismos.




