¿Vas a ver la Champions gratis por Internet? ESET alerta de los riesgos del streaming pirata

Champions TV

Con el comienzo de la fase de liga de la Champions League, millones de aficionados vuelven a buscar cómo seguir los partidos de sus equipos. Frente al coste de las plataformas y paquetes de televisión de pago, algunos usuarios recurren a alternativas gratuitas o de bajo coste disponibles en Internet. ESET, compañía líder en ciberseguridad, y Ontinet.com, distribuidor oficial de la marca en España, advierten de que estas opciones no están exentas de riesgos. Los ciberdelincuentes pueden aprovechar este interés para distribuir aplicaciones maliciosas, robar información personal o incluso comprometer otros dispositivos conectados a la misma red doméstica.

El streaming ilegal mueve una infraestructura mucho mayor de lo que puede percibir un usuario que simplemente busca un enlace para ver un partido. El pasado mes de junio, una operación internacional apoyada por Europol permitió desmantelar nueve grupos de crimen organizado y eliminar más de 27.000 URL de streaming ilegal”, explica Josep Albors, director de Investigación y Concienciación de ESET España. “Desde el punto de vista de la ciberseguridad, el riesgo aparece cuando esa búsqueda lleva al usuario a descargar aplicaciones de procedencia desconocida, conceder permisos innecesarios o conectar a su red dispositivos que pueden estar comprometidos, exponiendo su información personal y otros equipos”.

Aplicaciones no oficiales que pueden pedir acceso a mucho más que al fútbol

Uno de los principales riesgos se encuentra en las aplicaciones de streaming no oficiales que se distribuyen fuera de Google Play, App Store u otras tiendas reconocidas. Su instalación desde repositorios alternativos o mediante archivos descargados directamente desde Internet puede reducir los controles de seguridad a los que se somete una aplicación antes de llegar al usuario.

El riesgo aumenta cuando la aplicación solicita permisos que no necesita para ofrecer el servicio prometido. Acceso a contactos, archivos almacenados en el dispositivo, fotografías, ubicación, micrófono o determinadas funciones del sistema deberían despertar sospechas si no existe una razón clara que los justifique.

Una aplicación maliciosa puede aprovechar estos permisos para recopilar información personal y confidencial, obtener credenciales de acceso a servicios online o facilitar la instalación de otras amenazas. Dependiendo del dispositivo y de los permisos concedidos, también podría exponer información financiera o permitir que los atacantes amplíen posteriormente el alcance del ataque. La descarga de malware adicional puede, además, facilitar que los ciberdelincuentes obtengan un mayor control sobre el dispositivo comprometido y puedan utilizarlo para otras acciones maliciosas.

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