El scraping, también llamado data scraping o web scraping, es la técnica que permite extraer de forma automatizada grandes volúmenes de información disponible en páginas web, redes sociales o plataformas online mediante programas específicos, sin necesidad de que una persona la recopile manualmente. Es, en esencia, la herramienta que hoy alimenta buena parte del análisis de mercado, la monitorización de marca y el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) cerró 2025 con cifras que confirman que esta práctica ya no es una preocupación teórica: 299 sanciones económicas que sumaron 40 millones de euros, un 14% más que en 2024. En paralelo, la propia Agencia ha empezado a investigar de oficio herramientas de scraping que analizan publicaciones en redes sociales mediante IA generativa para clasificar sentimiento, tras recibir una denuncia sobre una demostración pública de este tipo de tecnología en un evento. El mensaje es claro: la actividad supervisora sobre estas técnicas está creciendo, y no distingue entre quién recopila los datos y con qué finalidad los procesa después.
La digitalización ha incrementado de manera exponencial el volumen de información disponible en internet, convirtiendo la capacidad de recopilación y análisis de datos en un elemento estratégico para las empresas. Cada vez más organizaciones incorporan soluciones de scraping para automatizar estos procesos, pero el verdadero reto ya no consiste solo en obtener datos, sino en hacerlo de forma segura, ética y conforme al marco normativo vigente.
Paula Martín, responsable de producto de TRC, señala: «No se trata de frenar la innovación, sino de construirla sobre bases sólidas. Cuando el cumplimiento normativo se integra desde el diseño del proyecto, deja de ser un obstáculo y se convierte en un factor de confianza para usuarios y reguladores”.




