Muchas plantas industriales continúan dependiendo de sistemas de tecnología operacional (operational technology u OT) que llevan décadas en funcionamiento. Su fiabilidad, el elevado coste de detener las líneas de producción y la dificultad de sustituir equipos profundamente integrados en los procesos han favorecido que estas infraestructuras permanezcan durante años sin grandes modificaciones, incluso cuando ya utilizan sistemas operativos obsoletos o han dejado de recibir soporte del fabricante.
Esta situación está generando lo que las principales agencias internacionales de ciberseguridad denominan “obsolescencia autoestablecida”: equipos que se mantienen en funcionamiento porque siguen cumpliendo correctamente su función operativa, pero que cada vez resultan más difíciles de actualizar, sustituir y proteger. ESET, compañía líder en ciberseguridad, advierte de que esta aparente estabilidad puede generar una falsa sensación de seguridad y convertir estos sistemas en uno de los principales puntos ciegos de las organizaciones industriales.
“Durante años, los sistemas de control industrial funcionaron de forma aislada de las redes corporativas y de internet. Los protocolos industriales apenas incorporaban medidas de seguridad, pero este hecho no suponía necesariamente un riesgo significativo mientras los equipos permanecieran desconectados de cualquier entorno externo”, señala Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de ESET España. “Sin embargo, la digitalización de la industria y la progresiva convergencia entre las tecnologías de la información y las tecnologías operacionales han cambiado por completo este escenario”.
Amenazas capaces de afectar a procesos físicos
La conexión de los sistemas de producción con las redes empresariales permite optimizar procesos, realizar tareas de mantenimiento remoto y obtener información en tiempo real, pero también expone carencias como mecanismos de autenticación débiles, una capacidad limitada para registrar la actividad, configuraciones inseguras por defecto o procesos de actualización que requieren costosas interrupciones de la producción.




