Las armas conectadas, en el punto de mira de los ciberdelincuentes

Como cada verano, la celebración de las dos principales conferencias de seguridad de relevancia internacional BlackHat USA y Defcon marcan inevitablemente el mes de julio.

Siguiendo la tónica de las últimas ediciones, los dispositivos del llamado Internet de las Cosas han centrado muchas de las demostraciones de las dos conferencias probando, una vez más, que la mayoría está lejos de cumplir con unos criterios de seguridad aceptables.

Este año, uno de los protagonistas destacados ha vuelto a ser un arma “inteligente”, de la misma forma que sucedió en 2015 con el rifle de caza que incorporaba una mira telescópica de última generación. En esta ocasión, el investigador centró su atención en un modelo de pistola Armatix IP1 que, supuestamente, no puede ser utilizada salvo que su portador disponga también del reloj que la activa y que se encuentre a muy corta distancia del arma.

Sin embargo, el investigador, conocido como “Plore”, demostró que podía saltarse las medidas de seguridad de varias formas. Para empezar, pudo disparar la pistola sin disponer del reloj que la activa tan solo acercando un imán cuyo valor era de 15 dólares.

Además, también fue capaz de inutilizarla a distancia con un dispositivo transmisor de apenas 20 dólares. Por si fuera poco, consiguió ampliar el alcance de la señal de activación a varios metros usando un amplificador de radiofrecuencia personalizado de 20 dólares.




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