Las redes sociales se han convertido en mucho más que un espacio para compartir contenido, conversar o descubrir marcas. También son ya, según ESET, compañía líder en ciberseguridad, uno de los principales puntos de entrada para fraudes cada vez más sofisticados, que aprovechan la cercanía y la confianza de plataformas como Instagram, Facebook o WhatsApp para lanzar engaños basados en la urgencia, los premios falsos, las inversiones irreales o la suplantación de identidad. En España, además, las estafas informáticas siguen marcando el pulso de la cibercriminalidad. Según el Ministerio de Interior, en 2025 se registraron más de 430.000 casos, el 88% de todos los ciberdelitos conocidos.
“El fraude en redes ya no se limita a mensajes burdos o perfiles falsos fáciles de detectar. Hoy combina anuncios maliciosos, suplantación de identidad, robo de cuentas, grupos de inversión fraudulentos, ofertas de empleo falsas y contenidos apoyados en inteligencia artificial para resultar más creíbles y escalar con rapidez”, señala Josep Albors, director de investigación y concienciación de ESET España. “El riesgo del fraude financiero es alto y se prevé que siga creciendo por la expansión de la IA y la globalización de los llamados scam centers”.
Uno de los casos más sonados de las últimas semanas ha sido el incidente de Instagram relacionado con la herramienta automatizada de soporte “High Touch Support”. Entre el 17 de abril y el 31 de mayo de 2026 una vulnerabilidad en ese sistema permitió comprometer el acceso a 20.225 cuentas de Instagram en todo el mundo, especialmente en perfiles sin autenticación en dos pasos. Meta desactivó la herramienta, invalidó los enlaces de reseteo de contraseña generados de forma fraudulenta y forzó medidas de reautenticación. Pero no es el único ejemplo. En febrero, se produjo una filtración masiva que expuso cerca de 149 millones de credenciales de acceso de servicios como Instagram, Facebook o TikTok.


